¿Quiénes son los dueños de los medios de comunicación?

Los medios informativos, la globalización y las fronteras

La prensa, cuarto poder, a las órdenes del quinto poder, el NOM

 

Hola:

Está claro que los medios de comunicación, en especial la prensa -a los periódicos me refiero-,  ya sea de papel o digital, atraviesan un valle de profunda hendidura. Tampoco el resto de medios pasa por su mejor momento, pero eso lo dejaré para otra ocasión.

Mucha parte de su público los ha abandonado como respuesta a su descarado sectarismo. No me refiero sólo a ser de izquierda o de derecha. Esto sólo se produce en la prensa localista, la de pueblo, que se pliega, sin vergüenza alguna, a los deseos del poder caciquil; para el resto de la prensa, nacional e internacional, ese tipo de partidismo empieza a estar pasado de moda. Cuando hablo de sectarismo, tiene que ver con el hecho de que se han convertido en una hermandad cuya misión es la conversión, adiestrar mentes conforme al mandato del nuevo orden mundial.

De tal forma que muchos de sus habituales lectores han evidenciado cómo aquel diario de toda la vida ha ido apartándose de su principal misión que era la de informar, convirtiéndose en un mero manipulador de noticias. Y la respuesta del lector, viendo que se le ha perdido el respeto, ha sido corresponder con la deserción.

Aunque lo que sigue hace referencia al otrora acreditado y también centenario ABC, el ejemplo bien podría haberse extraído de cualquier otro diario. La noticia la publicaba ayer miércoles en su edición digital y tiene por título: “Los muros que dividen el mundo” (http://www.abc.es/internacional/abci-muros-dividen-mundo-201701251748_noticia.html).

…sus habituales lectores han evidenciado cómo aquel diario de toda la vida ha ido apartándose de su principal misión que era la de informar, convirtiéndose en un mero manipulador de noticias.

A decir verdad más que noticia es un suelto que su autora escribe como réplica al decreto firmado por Trump referente al muro fronterizo de México. De hecho lo subtitula así: “El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aprobado este miércoles las primeras órdenes ejecutivas para reforzar la frontera que separa su país de México

Refiere el escrito la desesperanza que supone comprobar que la caída del muro que partía Berlín no se haya traducido en la eliminación del resto de “murallas” que dividen, según la autora, al mundo rico del pobre. Incluso agrega que en muchos casos se han reforzado las fronteras entre países.

A continuación, saca a relucir diversos conflictos de diferente tipo, como causas que “sirvieron para justificar esas construcciones”. Y como no, se apoya en una revista, “Courrier International” perteneciente al grupo “Le Monde Diplomatique” -de conocido ideario izquierdista-. Con ello intenta apoyar su tesis, dando mayor verisimilitud a lo expuesto.

Después, bajo el epígrafe “Contra la globalización”, pretende dejar claro que la reacción anti-globalización es producto de la desigualdad, que ha generado una “crispación identitaria”.
Para ello, se ampara en las declaraciones de un profesor de Derecho Internacional y las de una ardiente defensora anti-fronteras. Así, resalta que “es imposible aplicar políticas proteccionistas o cerrar los mercados y los países a influencias externas o a ciudadanos extranjeros”,  porque un “un muro no va a frenar los riesgos…”, ya que problemas “…como las epidemias o el terrorismo, nos afectan de una forma u otra pese a las fronteras o los límites”.

Los medios españoles, no ajenos a lo que también sucede fuera, se han convertido, salvo contadísimas excepciones, en fervientes defensores de la globalización y en consecuencia enemigos acérrimos de Trump.

Y acaba su artículo: “La crisis de los refugiados ha servido de excusa a países como Hungría para construir verjas en su frontera… El objetivo era cortar la ruta de los Balcanes…”.

La técnica utilizada en este tipo de noticias es siempre la misma. Se suelta toda una retahíla de afirmaciones y se apoyan con declaraciones de personalidades de cierto rango. En algunas ocasiones éstas gozan de innegable currículo y en otras no. Lo importante es que aparezcan a la opinión pública como expertos, consiguiendo así que lo expuesto cale hondo en el sentir de la mayoría. De esta forma es fácil empezar a mover la Ventana de Overton.

Los medios españoles, no ajenos a lo que también sucede fuera, se han convertido, salvo contadísimas excepciones, en fervientes defensores de la globalización y en consecuencia enemigos acérrimos de Trump. Es como si les fuera la vida en ello. Bueno, la vida no sé, pero el dinero es más que probable. Si no fuese así, cuesta entenderlo.

Pero, hagámonos una pregunta: ¿cuántos de estos ilustres defensores de la globalización y de las fronteras abiertas están dispuestos a dejar su casa con la llave puesta? Creo que ninguno, porque en el fondo son todos unos fariseos que juegan con la bondad ajena.

Tengamos los ojos bien abiertos, el oído fino y el intelecto lúcido, porque como dejó escrito William Somerset Maugham: “En tiempos de hipocresía, es normal que cualquier sinceridad parezca cinismo”

Saludos.

 

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