El túnel de San Gotardo y su tenebroso ritual 7

Ceremonial inauguración tunel San Gotardo

Una inauguración cargada de oscurantismo

 

Hola:

Hace unas semanas, concretamente el pasado día 1 de Junio, se inauguró oficialmente el túnel de base de San Gotardo. Se trata del túnel ferroviario más largo del mundo, con una longitud de 57,09 Km. Forma parte del proyecto suizo AlpTransit que atraviesa los Alpes suizos de norte a sur y consta de dos túneles separados, de una vía cada uno, pensados para la alta velocidad que permitirá reducir los tiempos de trayecto entre Italia y centro Europa.

Pero, no voy a hablar del proyecto, de la obra, ni de sus características. Quien quiera ampliar dicha información tiene infinidad de páginas que hablan sobre el colosal trabajo y su repercusión. Me centraré exclusivamente en el acto inaugural, al que asistieron los primeros mandatarios de Francia, Italia, Alemania y Suiza, junto a un montón de ministros, parlamentarios y personalidades de diversos organismos europeos.

Previamente, y a modo de representación, se procedió a la bendición del túnel en una ceremonia interreligiosa, presidida por el benedictino Martin Werlen, quien fuera, hasta 2013, abad del monasterio de Einsiedeln. Martin Werlen se ha caracterizado por ser un activo aperturista de la Iglesia, contrario al tradicionalismo. Defensor de ampliar el círculo de decisiones, de la revisión de las reglas del celibato y de la admisión de las mujeres al sacerdocio.

Junto a Werlen, aparecen los representantes de las otras dos religiones monoteístas. El rabino Marcel Ebel, representando a la federación suiza de comunidades judías, y el Imán Bekim Alimi, como líder de la Federación de organizaciones islámicas en Suiza y al que el periódico suizo Schweiz am Sonntag le acusa de tener contacto con los círculos radicales salafistas.

El coste de la función se cifra en 8 millones de francos suizos, al cambio algo más de 7 millones de euros. Vamos, una barbaridad que denota como se pagan los servicios prestados a la causa.

Pero, faltaba alguien. Había que tener presente a la comunidad de ateos, aquellos que según los organizadores “no son miembros de una organización religiosa y constituyen casi un cuarto de la población”. Para ello se nombra a Pieter Zeilstra, jefe de la división de seguridad, Oficina Federal de transporte, como delegado de este sector. Así, toda la humanidad, unida y segura, viajando juntos con independencia de su religión, tal vez, en busca de un único culto.

Además, conviene señalar que toda esta parte del ceremonial gozaba de la aprobación y beneplácito del Vaticano. En la página oficial de Radio Vaticana el 30 de Mayo pasado se escribía: “Se tratará de una función religiosa sobria en la que también han sido invitados los grupos que carecen de pertenencia religiosa, y que representan un cuarto de la población helvética.” ¡Buen inicio, que adivina lo que seguirá!

Tras el discurso de apertura pronunciado por el presidente suizo Johann Schneider-Ammann, se dio paso al espectáculo dirigido por Volker Hesse en el que participaron 600 personas entre figurantes, acróbatas, especialistas y técnicos, pertenecientes a la asociación Portal Kunst 57. El coste de la función se cifra en 8 millones de francos suizos, al cambio algo más de 7 millones de euros. Vamos, una barbaridad que denota como se pagan los servicios prestados a la causa.

Y, comienza la función. El espectáculo, más bien el ceremonial, se realiza en dos escenarios. Uno dentro de un hangar, en el interior del túnel, donde tienen cabida los mandatarios y el resto de políticos, y otro fuera, a la intemperie, para el público invitado. Ambos con similar temática y narrativa.

En mi opinión, el ritual, con una coreografía especialmente grotesca, resulta extraño, insalubre, inadecuado, decadente y ofensivo. Quizá, el calificativo más adecuado sería: maléfico.

Un aperitivo que dará paso a la aparición del hombre-cabra, fiel estampa de Baphomet, que se convertirá en el maestro de ceremonia por el resto de la función y al que todo el mundo rendirá homenaje.

Los defensores del acto mantienen que la ceremonia se inspira en cuentos populares locales, como la leyenda acerca del puente del diablo sito en San Gotardo.  Se dice que el rio Reuss era tan difícil de vadear que se llegó a un acuerdo con el diablo para que este construyera un puente, obteniendo a cambio el alma del primero que lo cruzara. Con ello intentan explicar el carácter ocultista del espectáculo.

Sin embargo, el ceremonial va más lejos de ese tipo de apunte esotérico. El ritual comienza con el desfile de trabajadores a modo de un ejército zombi. Una fuerza de trabajo militarista a la orden del poder oculto. Posteriormente, un grupo de personas en ropa interior proyectan movimientos lascivos. Y a todo ello, se une una especie de ángel caído de grandes alas, con cara demoniaca y pechos al aire, que sobrevuela sobre ellos.

Un aperitivo que dará paso a la aparición del hombre-cabra, fiel estampa de Baphomet, que se convertirá en el maestro de ceremonia por el resto de la función y al que todo el mundo rendirá homenaje. Así, una extraña procesión de hombres y mujeres vestidas de blanco, con cuernos en su cabeza y cráneos astados rinden ofrenda al maligno. Frente a ello llama la atención la presencia de un cordero portado por una mujer. ¿Cordero para el sacrificio? o ¿anuncio de la mala nueva?

Desde hace años se viene machacando cerebros con el fin de madurarlos y hacerlos impasibles a este tipo de barbarie intelectual.

Simbólico también la aparición de un papa y dos monjas que, junto a otros cargos, saludan en respuesta a supuestas señales de afecto. Presencia papal que bien choca con la ausencia de representantes de las otras religiones presentes en el acto litúrgico. ¿Temor?, tal vez sí. Pero, si la representación carecía de intención ofensiva, ¿a qué se tenía miedo? Para acabar, una estampa que simula aspectos marianos. ¿Por qué y para qué? No hay explicación lógica. Sólo cabe pensar que contra el catolicismo todo vale, porque ya nadie lo defiende.

En el exterior, el aquelarre difiere poco de lo presenciado en el interior. Un inquietante homenaje a los tres trabajadores muertos en el trascurso de la construcción del túnel, mostrando una fantasmagórica levitación frente al ojo que todo lo ve y su singular presencia ante una gorgona imagen. Mayor protagonismo del hombre-cabra convertido en dueño y señor, que morirá, resucitará y cubrirá a la mujer-cabra. Y un final donde todos, incluidos mandatarios, se arrodillan frente al rey tiempo, al que rinden sumisión.

Está claro que detrás del esperpéntico espectáculo se esconde un mensaje ocultista relacionado con el poder, político y financiero, que nos guía, dirige y ordena. Ya se observó algo similar en los pasados Juegos Olímpicos de Londres de 2012, donde el acto de inauguración estuvo lleno de simbología oscurantista. Como si el “quinto poder”, dueño y señor del nuevo orden mundial, pretendiera poner su sello de aprobación a todo megaproyecto o gran construcción.

Esta élite mundial, situada en la cúspide de la pirámide, es aficionada a este tipo de ceremonias donde abunda el simbolismo y el oscurantismo. Así, el 9 de agosto de 2015, setenta años después del bombardeo sobre Nagasaki, Kali, la diosa hindú de la muerte, fue proyectada en la fachada del edificio del Empire State.

Desde hace años se viene machacando cerebros con el fin de madurarlos y hacerlos impasibles a este tipo de barbarie intelectual.

Volviendo al espectáculo dudo que alguien, desde la simple perspectiva artística, pueda catalogarlo como una obra aceptable. Lo más probable es que la mayoría lo califique como malo, sin estética alguna, y se pregunte por qué se dilapida tanto dinero en algo tan pésimo. Desde los ojos de un creyente el juicio será mucho más severo. Los calificativos, perverso, diabólico, maléfico, insolente, satánico, serán algunos de los que se atribuyan al ceremonial.

Estemos prevenidos porque esto no será lo más atrevido que veamos. Desde hace años se viene machacando cerebros con el fin de madurarlos y hacerlos impasibles a este tipo de barbarie intelectual. Una serie de actos de calado mundial irán inoculando la mente de la gente, que aceptará todo ello como normal. Es cuestión de tiempo. Por lo pronto fijemos nuestra atención en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Rio, el próximo día 5 de agosto.

Acabo con Efesios 6:12 “Porque no estamos luchando contra enemigos de carne y hueso, sino contra las potencias invisibles que dominan en este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales del mal habitantes de un mundo supraterreno.

Saludos.

 

 

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