El cambio climático que nos quiere vender la ONU

Greta Thunberg - Severn Cullis-Suzuki y ONU

Difunde sin miedo

O la verdad sobre el clima, que siempre ha sido cambiante.

 

Hola:

Primero fue la capa de ozono, luego vino el calentamiento global y ahora el cambio climático. De lo de la capa de ozono ya casi nadie se acuerda, y el calentamiento global fue perdiendo fuelle en la medida que su gurú se iba enriqueciendo. Toca ahora el cambio climático, y a esto le veo más recorrido. Sí, porque a diferencia del calentamiento, lo del clima es más complicado de verificar en el corto y medio plazo, y en el apartado semántico resulta incuestionable. Hay que reconocer que estos apocalípticos de lo terrenal, multimillonarios todos ellos, saben manejar la sensibilidad de la plebe.

Hace un par de meses escribí sobre las grandes mentiras que propaga la élite mandataria, haciéndonos creer que son inmutables verdades. Pues bien, el cambio climático es otra de esas inexactitudes que intentan colarnos como verdad absoluta. Se trata de una rudimentaria veracidad que ampara en el fondo una gran mentira. Nadie en su sano juicio puede negar que el clima cambia, entre otras razones porque así ha sido desde los albores. Luego, bajo esa premisa, es verdad que el cambio climático nos afecta. Ahora bien, esa afectación no conlleva el catastrofismo que nos inculcan, ni, lo que es peor, que el ser humano sea el gran culpable de todo ello. Ahí radica el quid de la cuestión, o en román paladino: la mentira.

Cuesta entender que algo de tanto calado no sea objeto de un amplio debate en toda la comunidad científica. Al fin y a la postre son los doctos los que deberían exponer el problema y aportar soluciones.

A diferencia de la anterior campaña que protagonizó Al Gore, en esta ocasión es la propia ONU la que parece encabezar la cruzada. Por ello, es lógico pensar que en esta ocasión la cosa sea más pretenciosa. Aunque, es cierto que esa organización, que sirve para casi todo menos para lo importante, ha demostrado su ineptitud en múltiples ocasiones. El tiempo lo dirá, pero me da a mí que el mucho dinero que hay de por medio favorecerá la unidad de acción. Infinidad de apóstoles y discípulos, ordenados en el templo orwelliano, bien remunerados ellos, serán enviados a predicar la apocalíptica verdad climatológica. El nuevo credo terrenal que nos culpabilizará por nuestras acciones y por nuestra negligencia.


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