El mayor fracaso de la reasignación de sexo


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El espeluznante caso del niño que nunca quiso ser niña

 

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Llevamos años pretendiendo modificar el orden natural de las cosas; cambiar ese manual dado, por el cual el individuo sabe cómo tiene que actuar. Me refiero a todo aquello que tiene que ver con la moral, incluso con la ética. Como si se tratara de una competición, el hombre intenta sobrepasar los límites que le han sido concedidos, y juega a ser Dios, olvidando que ello siempre ha tenido consecuencias nefastas. Lo que sigue es el caso más espeluznante de la psicología moderna y, a la vez, el mayor fracaso de la reasignación de sexo.

Hace más de medio siglo se produjo un suceso que para muchos sigue siendo desconocido. Todo empezó en 1967, en el Hospital Johns Hopkins de Baltimore, (Maryland). A él acude la familia Reimer para que practiquen la circuncisión a sus dos hijos gemelos: Bruce y Brian. Pero lo que en principio debía ser una simple operación, y de bajo riesgo, se convertiría en una pesadilla para la familia. Una tragedia que cambiará la vida de uno de los gemelos. La intervención del pequeño Bruce se complicó al producirse una sobrecarga eléctrica durante la cauterización: las quemaduras producidas abrasaron por completo el pene, tal que supuso la amputación del mismo.

Por aquellos años la cirugía plástica de reconstrucción genital se encontraba en pañales, y las opciones de restauración eran prácticamente nulas. Luego, era lógico que los padres del niño se abrieran a cualquier alternativa por muy disparatada que pareciese. Al poco tiempo, entraron en contacto con el Dr. John Money, un afamado psicólogo que defendía la teoría de una sexualidad no nata. Según dicha teoría, no es la biología la que determina el sexo, sino la forma en que somos criados. Por tanto, era posible reasignar un nuevo sexo al niño, criándolo como si fuera una niña. Así se lo comunicó Money a los padres: “…el pequeño Bruce será más feliz como mujer que como hombre sin pene”. Sólo faltaba el visto bueno de los padres, y Bruce se convertiría en Brenda.

La intervención del pequeño Bruce se complicó al producirse una sobrecarga eléctrica durante la cauterización: las quemaduras producidas abrasaron por completo el pene, tal que supuso la amputación del mismo.

Sin duda, para Money el caso representaba una autentica oportunidad de ensayo de la teoría, que permitiría evidenciar la certeza de la misma. Un experimento ideal que él supervisaría, y que además gozaba de la ventaja de tener un gemelo idéntico. Tras medio año de consultas y divagación, los padres accedieron a la transformación genital de su hijo. Un proceso que conllevó la castración clínica y una cirugía genital simple, que abarcaba sólo la parte externa de la vagina. Los padres de Bruce siguieron estrictamente los consejos de Money: Bruce sería educado como una niña y jamás se le contaría nada de lo sucedido. Así debía ser, y así lo hicieron.

En 1975 Money publicó un estudio clínico sobre el asunto, remarcándolo como un auténtico éxito de la psicología. El caso, que se conoció como John/Joan era, según el psicólogo, la demostración empírica de que la sexualidad venía determinada por los condicionantes que rodeaban al individuo. La ciencia del momento y los medios de comunicación alabaron la labor de Money, poniendo gran énfasis en la verosimilitud de su teoría. Pero nada más lejos de la realidad. Tras 12 años de condicionamiento mental y social, a la par que hormonal, Brenda seguía siendo Bruce. Según contaría su madre: “Desde el principio, siendo todavía un crio, se arrancaba los vestidos que yo le cosía. (…) Dios mío, ella sabía que era un niño y no quería ropas de niña”. Ciertamente, Bruce nunca se sintió mujer. Son muchas las anécdotas familiares que trascendieron con el tiempo, y en todas ellas hay un ansia de recuperar el sexo robado.

A punto de cumplir los 13 años de edad, Brenda visita como cada año a Money que seguía dirigiendo aquel proceso. En la consulta se decide potenciar el tratamiento de estrógenos y se plantea la viabilidad de una operación vaginal completa. Tanto lo primero como lo segundo será rechazado por Brenda, que huye horrorizada de aquel despacho. Semanas después del encuentro, Money dijo: “Brenda no está todavía preparada para hablar de sexo y de cirugía”. Fue su último encuentro con Money; Brenda jamás volvería a Baltimore. En el fondo todas estas visitas sólo la provocaban angustia; una ansiedad que derivó en depresión. Pasado el tiempo llegaría a decir: “…a veces, lo que me hicieron en el cuerpo no es tan malo como lo que me hicieron en la mente”.

Los años de juventud de David fueron extremadamente crueles, sobre todo en lo relativo a su vida social. Burlado en cuanto era conocido su problema, se aísla temporalmente. A los 21 años se somete a una segunda operación de faloplastia.

Poco después, cumplidos ya los 14 años, sus padres, aconsejados por un nuevo psiquiatra, deciden contarle la verdad. Por raro que parezca, la reacción del todavía Bruce fue de alivio, aunque nunca perdonaría a sus padres la mentira en la que le hicieron vivir. Aquella revelación despertó en él todo un mundo de emociones. Como él mismo llegó a decir: “De repente todo cobró sentido; por qué me sentía así, por qué me pasaba todo aquello. Yo no era una especie de bicho raro”. Transcurridos unos meses decidió recuperar su masculinidad, esa que siempre mantuvo, y tomó como nombre David. Atrás quedaban el primitivo Bruce y la artificial Brenda. Años después, David un muchacho de 16 años, acomete un fuerte tratamiento hormonal masculino, le extirpan sus pequeños senos y se somete a una primaria reconstrucción plástica del pene.

Los años de juventud de David fueron extremadamente crueles, sobre todo en lo relativo a su vida social. Burlado en cuanto era conocido su problema, se aísla temporalmente. A los 21 años se somete a una segunda operación de faloplastia, que mejora significativamente la apariencia del pene. A los 25 años se casa con una mujer, madre de tres hijos y se muda con la familia a una pequeña zona residencial, donde trata de vivir de manera ignota. Pero los designios de David estaban marcados. En 2002 se suicida su hermano Brian, en tratamiento psiquiátrico, corroído por un sentimiento de culpabilidad hacia su hermano. Y en 2004 es el propio David quien toma la decisión de quitarse la vida. Ya lo había intentado en otras ocasiones, pero ahora, en soledad, no hay quien le evite llevarlo a cabo. El 5 de mayo la policía comunica a su mujer el hallazgo del cadáver con un tiro en la cabeza. Tenía 38 años

Para los estudiosos del tema, Money es el padre de la transexualidad y del transgenerismo. Y visto con la perspectiva de hoy se puede añadir que fue también quien alumbró la ideología de género, apoyada en la identidad de sexo. Pero, ¿quién era Money, realmente? Como la mayoría de trastornados mentales, Money tenía ideas siniestras. No se oponía al incesto ni a la pedofilia, y defendía cualquier práctica sexual por aberrante que fuera. En 1980, en unas declaraciones a la revista Time llegó a decir: “Una experiencia sexual en la infancia, como ser la pareja de un pariente o de una persona mayor, no tiene por qué afectar negativamente al niño “. Tal que así eran las visitas que Reimer tenía con Money: “Él me mostraba imágenes de niños y niñas sin ropa (…) imágenes de adultos participando en relaciones sexuales. (…) me decía que eran cosas que hacen las madres y los padres.”

Para los estudiosos del tema, Money es el padre de la transexualidad y del transgenerismo. Y visto con la perspectiva de hoy se puede añadir que fue también quien alumbró la ideología de género, apoyada en la identidad de sexo.

Durante casi 30 años la teoría de Money fue encumbrada y alabada por la colectividad científica de la época. Nadie cuestionó la arbitrariedad y barbaridad de sus actos; los postulados de Money eran inviolables. Hasta entrada la década de 1990 no se debatiría su tesis. Sería en 1996 cuando Milton Diamond se atrevió a expresar su disconformidad con la teoría. Diamond sostenía que: “la identidad de género y orientación sexual son en gran parte innatas, y si bien el entorno puede ayudar a dar forma a la identidad sexual de una persona, la naturaleza es, con mucho, la más fuerte de las dos fuerzas”.

Con todo, ello afectó poco a las proposiciones de Money. Para la ciencia éste siguió siendo una eminencia, participando y acumulando honores hasta su muerte en el año 2006. Buena prueba de ello es el alegato en memoria de Jhon Money que publicó el 14 de julio de 2006 el diario El Mundo, en su sección Blog Sexo. Lo firmaron la psicóloga María Pérez Conchillo, el doctor Juan José Borrás y el sexólogo Xud Zubieta. Leer tal panegírico sobre Money produce vergüenza ajena, y demuestra a las claras la desinformación en la que vivimos desde hace años. Ni una palabra sobre el caso que encumbró a Money. Hay que esconder la verdad cuando esta es infame, ¿verdad, lacayos?

Saludos.


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