El Nuevo Orden Mundial está ahí, ya no se esconde


Difunde sin miedo

¿Sabes en qué consiste?, te lo explico.

 

Recuerdo que allá por 2002, cuando hablaba con amigos y conocidos sobre el advenimiento de un Nuevo Orden Mundial, unos callaban, cambiando de tema, y otros me tachaban de ilusorio provocador. Estaba claro que eso del NOM –acrónimo de Nuevo Orden Mundial– era desconocido por la gente. Fuimos pocos, mi caso uno de ellos, los que buceando en páginas del naciente Internet descubrimos que el New World Order –NWO acrónimo en inglés– existía desde hacía décadas, y que su finalidad no auguraba nada bueno para la humanidad.

Pasados los años, la frase es de dominio público. Cualquier persona medianamente informada ha oído hablar de eso que llaman Nuevo Orden, aunque son pocos los que conocen realmente en que consiste. No hace falta enfrascarse en lecturas más o menos profundas; avanzada la pasada década las iniciales de esas tres palabras han proliferado tanto que ya aparecen hasta en la sopa. Desde noticias en medios de comunicación, a series, películas y anuncios publicitarios. La élite ya no lo esconde. Es más, estoy seguro de que su intención es blanquear la expresión. Y así, como si de un movimiento de la ventana de Overton se tratara, pasar de lo oculto y confuso a lo claro y amable.

Pero una cosa es percatarse de la existencia de una terminología y otra muy distinta es ser conocedor de lo que significa, de su trasfondo y de su finalidad. Y aquí, en esto último, estoy seguro que son pocos los que están al corriente de los objetivos que se esconden bajo ese nuevo Orden. Y esto es lo preocupante. Tanto más cuando la misma élite es la que se encarga de publicitarlo a su manera. Para quienes son ajenos a todo esto, que aún asoma para muchos como teorías conspirativas, voy a tratar de desvelar de manera simple que es lo que se esconde tras las siglas del NOM.

El Nuevo Orden Mundial, tal como se desprende del significado de sus palabras, representa la implantación de un nuevo ordenamiento a nivel global

Como he anticipado, lo de un nuevo orden mundial viene de lejos. Sin entrar en profundidad, porque no es pretensión mía convertir este artículo en un ensayo, haré un poco de historia. La cosa nace cuando se crea la primitiva Sociedad de Naciones, una vez terminada la I Gran Guerra; y tomará cuerpo tras finalizar la II Guerra Mundial. En 1945 se crea la Organización de Naciones Unidas (ONU), que suple y agranda la otrora Sociedad de Naciones. A partir de ahí la ONU ha ido fecundando, poco a poco, la idea globalista que la gran élite tenía en mente. Y es a partir de la década de los ’60, con el Mayo francés como bandera, cuando el Nuevo Orden Mundial toma velocidad de crucero. Primero las modas y luego los modos irán transformando a la sociedad, que sin percatarse de ello asumirá y defenderá los nuevos hábitos y costumbres impuestos desde la cúspide.

Tras la caída del Muro, la antigua URSS se despedaza, y el comunismo estalinista deja paso a un incipiente nuevo régimen que toma a Occidente como espejo en que mirarse. La guerra fría se torna anticuada y serán otros los países en los que se fijarán los conflictos. La atomización de riqueza, de bancos, de empresas, de medios de comunicación y de otros sectores pudientes de la sociedad se atenúa. La banca se une y se internacionaliza. Las empresas grandes absorben a otras más pequeñas, y se crean grandes multinacionales. Lo mismo ocurre con los medios de comunicación que ven reducir su número y concentrarse en grandes corporaciones mediáticas. Y de igual forma, pero más alarmante es lo que ocurre con la riqueza que, concentrada en menos manos, aumenta en la misma proporción que se reduce el número de los poseedores de inmensas fortunas.

Si nadie, o nada, lo remedia el Nuevo Orden Mundial se vestirá de largo en 2030.

Ahora, vayamos al fondo del asunto. Como en todo, para entender mejor de que va un tema debemos formularnos preguntas. En este caso, creo que con un par de ellas será suficiente: ¿qué es el NOM?, ¿cuál es su finalidad? Hechas las preguntas abordaré las respuestas.

Respecto a la primera pregunta. El Nuevo Orden Mundial, tal como se desprende del significado de sus palabras, representa la implantación de un nuevo ordenamiento a nivel global que presidirá y gobernará nuestro mundo. Esto, dicho de manera simple, pero contundente.

En relación a la segunda. Trataré de ser también concluyente y palmario en la respuesta. El NOM tienen como finalidad anular el papel de los Estados-Nación tal como lo entendemos hasta ahora. Esto es, limitar su toma de decisiones a lo meramente local, sin incidencia alguna fuera de ese ámbito.

Lo anterior representa un punto de inflexión en el quehacer de nuestras vidas. La toma de decisiones dejará de tener cariz democrático. Ya no serán los gobiernos nacionales los que dicten las normas, sino que estas vendrán impuestas desde un organismo supranacional. Dicho de otra manera, un ente global, no electo, marcará las reglas políticas, económicas, éticas y culturales por las que nos regiremos los terrestres. Una mezcla del mundo feliz de Huxley, auxiliado por la dictadura orwelliana de 1984.

Lo anterior no es fantasía, ni siquiera conspiracionismo. Si nadie, o nada, lo remedia el Nuevo Orden Mundial se vestirá de largo en 2030. Así se planea en la Agenda 2030 dictada por la élite.

Leo Limiste

 

Los masones siguen entre nosotros

Todo el poder terrenal en manos de unos pocos

Lo que el lector encontrará en esta obra tiene que ver con la subrepción y con el Poder. Sobre lo que esconden las poderosas sociedades que maniobran en secreto y desde la obscuridad. De organismos de carácter público y privado que esconden buena parte de sus fines. Y, como no, de personas que, encumbradas en lo alto de la pirámide dominante, ostentan desde la sombra el poder real de este mundo. A través de sus páginas, el autor afronta este tema complejo, delicado y a la par apasionante, de manera simple, pero con intensidad y hondura.

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