Estudio del exceso de mortalidad en Europa: primer semestre de 2021


Difunde sin miedo

Volvemos a hablar de muertes, la cifra menos manipulable.

 

Hola:

Por estas fechas del pasado año escribí un artículo, a modo de estudio, acerca del exceso de mortalidad en el primer semestre de 2020. Posteriormente, en abril de 2021 hacía lo mismo, en este caso respecto al exceso de mortalidad de todo 2020. Me movió la necesidad de comprobar hasta qué punto era cierto lo que pregonaban los medios de comunicación sobre contagios y letalidad del virus. Aquel apocalíptico bombardeo diario fue calando en la mente de las personas. Tanto que a mucha gente, ajena a pensar por sí misma, la llevaba a imaginar que eran cientos de miles los muertos por causa de la terrorífica pandemia. Digo lo de imaginar, porque los números mostraron que esas alarmantes cifras no se ajustaban a la verdad.

Al igual que en aquellas ocasiones, vuelvo a realizar un nuevo estudio, en este caso relativo al primer semestre de 2021. Como en las anteriores, no me mueve otra cosa que mostrar a mis lectores la realidad conforme a los datos que ofrece Eurostat,  organismo público de la Unión Europea. Son datos públicos que están al alcance de cualquiera, y entiendo, además, que son solventes. Las cifras extraídas corresponden al número de fallecimientos, con independencia de la causa, a lo largo de las primeras veintiséis semanas de 2021, o lo que es igual al primer semestre de este año. Y por supuesto, en este estudio volveré a incluir los mismos quince países que en las ocasiones precedentes.

Para quienes lo desconozcan les diré que el exceso de mortalidad es la forma habitual, y más representativa, de conocer el alcance de un hecho catastrófico inhabitual. Consiste en tomar el número absoluto de muertes durante el periodo afectado y compararlo con el de idéntico periodo de los cinco años anteriores. Así, al margen de otras cifras que pueden ser fácilmente manipulables, se conoce la incidencia y letalidad del daño. Lo hago así, porque poco interés tiene considerar el número de infectados, máxime cuando estos se miden con instrumentos viciados y poco certeros. Si a ello sumamos la arbitrariedad del muestreo, queda claro que los resultados no son nada fiables, por decirlo de manera educada. Es por ello que al final lo que cuenta es el número de muertes, dato que resulta mucho más fiel a la realidad.

Intentaré ser lo más aséptico posible a la hora de mostrar las magnitudes. Dejaré que juzgue el lector y saque sus propias conclusiones, si bien me reservo para el final las mías. Vamos con ello.

Estudio comparativo exceso mortalidad

Esta primera imagen muestra el número total de muertes –cualquier motivo– de los años 2020 y 2021, referido en ambos casos a las 26 primeras semanas. Puede observarse como en países tales que España, Bélgica y Suecia el número de muertes se ha reducido considerablemente. Por otro lado, llama la atención el aumento producido en Polonia y Hungría, debido en gran parte a la nula o escasa incidencia viral durante el primer semestre de 2020. Algo similar, aunque en menor medida, ocurre con Portugal.

A continuación, los mismos datos vistos en forma de gráfico.

Aquí, la incidencia de forma porcentual.

La siguiente imagen muestra los datos del periodo, pero aplicando el efecto corrector poblacional. Lo cierto es que con excepción de Italia los números son muy similares.

Vista la comparativa entre los años 2021 y 2020 se observa, con excepción de Hungría y Polonia, una reducción generalizada en lo que respecta a la cifra de muertes. En los casos de Alemania y Austria, si bien hay un pequeño repunte, conviene tener en cuenta que en ambos países el exceso de mortalidad durante 2020 fue significativamente pequeño.

No puedo finalizar este estudio sin realizar la comparativa con la media de los cinco años anteriores al brote, esto es, con los años 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019. Así, haremos abstracción del año 2020, y consideraremos el 2021 como el año del suceso. Veamos a continuación los resultados.

La imagen anterior muestra los datos semestrales de 2021 comparados con la media de los años 2015 a 2019. Las cifras resultantes, tanto el diferencial como el porcentual, se han corregido de acuerdo al índice poblacional.

Los mismos datos de manera gráfica.

A continuación, el grafico porcentual.

Esta última imagen refleja la incidencia del exceso de mortalidad sobre la población de cada país, expresada en tanto por mil.

Hasta aquí los números que se infieren del estudio, y que espero ayuden a despejar dudas a quienes aún las tienen. No trato de convencer a nadie, sino mostrar la realidad conforme a los datos que nos ofrecen los estamentos oficiales. Una realidad que por cierto no casa con la que nos venden a través de los medios de comunicación de masas.

Conclusiones.

Vistas las anteriores cifras se puede concluir que la mortalidad a causa del virus ha descendido notablemente en comparación con el primer semestre de 2020. Asimismo, el índice de mortalidad se sitúa en cifras muy por debajo de la no efectividad que dicen tener las mal llamadas vacunas. Con la irregularidad de los casos de Hungría y Polonia, en ningún otro país la letalidad del virus chino alcanza el 0,1%. Dato, por otro lado, contrastable con los que refleja la Johns Hopkins University. Según la renombrada universidad, a fecha que redacto este artículo, el total de muertes por Covid-19 asciende a 4.350.000. Si tenemos en cuenta que la población mundial, según el Banco Mundial, supera los 7.700.000.000, resulta que la letalidad, desde el inicio, no llega al 0,06%.

Así las cosas, deberíamos preguntarnos que se esconde detrás de toda esta mal llamada pandemia. La respuesta, tal vez la más certera: libertad. De eso se trata, de acabar con nuestra ya de por si escasa libertad. Cualquier persona medianamente lúcida sabe que el miedo es el arma más eficaz para acabar con la libertad. Y eso, el miedo, es lo que se ha inyectado en la sociedad. Una sociedad que es capaz de sacrificar su libertad por una hipotética seguridad. Basta echar un vistazo alrededor y darse cuenta de que esto es así.

Los medios de comunicación, en la práctica totalidad, junto a individuos sin escrúpulos de otras profesiones varias, en especial la sanitaria, se han convertido en auténticos profetas del miedo. Toda esta escoria ha perdido la decencia, hasta el punto de hipotecar su carrera y su prestigio por un puñado de repugnante chatarra áurica.

Y la sociedad, en su gran mayoría, ya no sabe a quién rendir cuentas. Se ha vuelto tan sumisa que sigue utilizando el bozal creyendo que el aire libre perjudica a sus pulmones. Y el poder, listo él, lo sabe. Lo sabe, y abusa. Lleva casi año y medio tiranizando, y pocos se dan cuenta de ello. O lo que es peor, dándose cuenta su sumisión no les permite cerrar el esfínter y decir basta. Así ha sido capaz de subir astronómicamente el recibo de un bien básico, y todos tragando. Ya de manera indolora.

Saludos.

Desde Barcelona, con lápiz y papel

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