La masonería cumple 300 años. Hacia una nueva religión. (2 de 5)

La masoneria cumple 300 años. Parte-2

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Texto extraído del libro “La masonería cumple 300 años. Hacia una nueva religión”. Con autorización del autor.

 

La masonería coge velocidad de crucero.

A mediados del siglo XVIII la masonería ya se había introducido en la Europa continental y lo hizo primero por España. Es aquí donde se instala la primera logia, concretamente en Madrid. Según escribe J. A. Ferrer Benimeli en “La masonería española en el siglo XVIII”, así lo señala el Libro de Actas de la Gran Logia de Inglaterra, figurando en la Pine´s engraved list of Lodges de 1719, con el número 50, la logia French Arms situada en el número 17 de la calle San Bernardo, conocida no obstante como Las tres flores de Lis y posteriormente como La Matritense. Seguidamente, en 1729 se funda en el peñón la Gibraltar Lodge, la de Valencia en 1731, la de Cádiz en 1739 y poco después otras en Palma de Mallorca, Menorca -entonces bajo dominio inglés-, Zaragoza y, en 1748, Barcelona.

En el resto de países europeos sucedería algo similar. En Francia se abre de igual modo la primera logia en 1725 y la segunda en 1729. Un año más tarde, en 1730, se hace lo propio en Italia, concretamente en Florencia. En 1737, en Hamburgo, tiene lugar la inauguración de la primera logia alemana. Aunque en todos los casos son ingleses los que se encargan de ello, es bien cierto que antes de mitad de siglo la mayoría de países europeos disponían de logias. Se habían sembrado los cimientos para su posterior avance.

No obstante esta masonería, conocida ya como francmasonería, se topará con algunos obstáculos. El primero de ello derivado de su propio impulso. Algunas logias, en especial las francesas y alemanas, quieren imponer su modus operandi. Con la creación del Gran Oriente en Francia, una especie de consejo francés de masones, se pierde la uniformidad y la masonería continental se distancia de la anglosajona. A su vez, en Alemania el profesor de Derecho canónico Adam Weishaupt funda en 1776 la secta de los Iluminados (Illuminati). Según cuenta César Vidal, «La pretensión de Weishaupt era utilizar la masonería como sociedad secreta para llevar a cabo sus propósitos de cambio social y político». Y también sobre ello escribe Ferrer Benimeli, «ya en el siglo XVIII observamos que algunos sectores, en especial de la masonería francesa, italiana y alemana, derivaron hacia ciertos grupos más o menos heterodoxos». En el fondo no dejaban de ser ramificaciones de la masonería y aunque la finalidad era la misma las formas cambian y los fondos también.

Otro obstáculo tiene que ver con el régimen político establecido, que al considerar peligroso el secretismo de este tipo de asociación decreta en algunos de los países suTemplo masonico prohibición y en otros la ilegalización. También la Iglesia lanza su aviso a los fieles y, apoyada en bulas, exhorta a los católicos del peligro de pertenecer a sociedades en las que cabe cualquier tipo de religión. Así, en 1738, el papa Clemente XII es el primero en condenar este tipo de asociación. Luego, en 1751, en una nueva Carta Apostólica el papa Benedicto XIV incidiría en lo mismo. Todo ello ocasiona que los masones sean anatematizados, aunque ello no evita su expansión y arraigo. A partir de aquí la lucha será sin cuartel. Con todo, a medida que el siglo avanza, la masonería se racionaliza por influencia del enciclopedismo y así se conciben y se empiezan a desarrollar los nuevos dogmas que propugnan las ideas dominantes del momento.

Los impulsores del racionalismo, la mayoría masones – la plana mayor de la Ilustración, desde Diderot a Voltaire, se inicia en ella-, son los encargados de propugnar y publicitar las bondades de un nuevo régimen, donde el eslogan Libertad, Igualdad y Fraternidad, impactará de manera convincente en las mentes de la gente. Una trilogía revolucionaria que para De la cierva es típicamente masónica. Así, la subversión francesa de 1789, en gran medida patrocinada por masones, daría pie y razones al Tercer Estado para acabar con el Antiguo Régimen. En ese tiempo la masonería francesa contaba con un número aproximado de 80.000 miembros distribuidos a lo largo y ancho del país en 629 logias, de las cuales sólo 65 se encontraban en París. A una de ellas, la conocida como Nueve Hermanas, pertenecía un masón llamado Camille Desmoulins quien…

La Masonería cumple 300 años. Hacia…

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Un repaso crítico a la masonería, la influencia que ha tenido en los acontecimientos de estos últimos 300 años, su finalidad como organización transformadora de la sociedad, y donde la educación, la familia y la Iglesia son sus principales objetivos de derrumbe.

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