La ventana de Overton 6

La ventana de Overton

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Cómo legalizar todo tipo de fenómeno.

 

Hola:

Un viejo aforismo dice que la edad te proporciona una perspectiva mayor de las cosas, de los hechos, de los sucesos. Aunque sólo sea por la lógica de las vivencias, por cantidad y experiencia, tal aseveración parece del todo cierta. Sin embargo, la mente humana no acumula ordenadamente los acontecimientos y va perdiendo, con el paso del tiempo, la relación hecho-momento, factor fundamental para evaluar la importancia de lo acontecido.

Por otro lado la normal evolución que se produce como consecuencia de los adelantos tecnológicos y científicos, complica la medición del paso del tiempo en la mente del ser humano. Así, sin darnos cuenta, fruto de la evolución, admitimos como habituales cosas que hace años estaban sólo en la cabeza de científicos e investigadores y aparecían como mera ciencia ficción en la imaginación de la mayoría. Perdemos la noción del tiempo pasado y nos cuesta situar el momento histórico en que se produjo el acontecimiento. Parece que fue ayer, una frase utilizada por el común de los mortales.

Pero, la evolución es paulatina y en consecuencia asumible por todos. No se produce de la noche al día, por mucho que no seamos capaces de percibir su estela. Y ahí radica el motivo por el que nuestro cerebro deja de dar importancia al tiempo transcurrido y se vuelca exclusivamente en el hecho acaecido.

…además de esa evolución tecno-científica, el ser humano hace frente a otro tipo de progreso producto de la sociedad. La ventana de Overton tiene que ver con este último supuesto.

Pues bien, además de esa evolución tecno-científica, el ser humano hace frente a otro tipo de progreso producto de la sociedad. Este avance es fruto de la modificación de costumbres, impulsadas principalmente por modas adaptadas al nuevo tiempo; pero también por prácticas propuestas por grupos de poder que incitan un cambio proyectado. La ventana de Overton tiene que ver con este último supuesto. Se trata básicamente, de manipular a la persona, mejor dicho su mente, con la finalidad de que acepte cualquier tipo de acontecimiento o situación inimaginable en un momento dado.

El nombre proviene de una teoría política ideada por el estadounidense Joseph Overton (04/01/1960 – 30/06/2003), quien fue vicepresidente del Centro de Mackinac de Política Pública. Dicha teoría describe cómo conseguir la aprobación de la sociedad sobre cosas que antes consideraba completamente inaceptables. Desde lo impensable hasta su legalización.
La ventana se irá moviendo de su estado inicial, desde aquello Impensable e irá avanzando hacia los siguientes estadios: Radical, Aceptable, Sensato, Popular y Político.

Cualquier asunto por inimaginable que parezca se puede legalizar. De hecho ya se han producido. Fenómenos hace poco inconcebibles se han convertido en normales en un momento posterior. A modo de muestra, sin tratar de ser exhaustivo, ahí van un par de ejemplos: el aborto como derecho exclusivo de la mujer o la completa prohibición de fumar, salvo en espacios abiertos. Alguien con cierta edad convendrá conmigo que ambos casos hubieran sido inimaginables hace tres o cuatro décadas atrás.

Cualquier hecho por impensable que parezca se puede legalizar. De hecho ya se han producido. Fenómenos hace poco impensables se han convertido en normales en un momento posterior.

Pensemos en fenómenos que actualmente resultan impensables para la mayoría de la sociedad. Pongamos como ejemplos bárbaros la legalización de la pederastia, el bestialismo, el incesto, o si me apuráis el canibalismo. Cierto que todos ellos resultan hoy día inconcebibles como derecho regulado por ley. Pues bien, amigo lector, no pienses que esto no es posible en un futuro. Nada es imposible, todo es cuestión de saber mover adecuadamente esa ventana.

Apoyándome en el excelente artículo que la página web adme.ru dedica a este asunto, hablando sobre el canibalismo, voy a enumerar los pasos del método.

Primero. Pasar de lo impensable a lo radical.

Se trata del primer paso. Aquel en que la sociedad considera el fenómeno como algo inimaginable, irracional, tabú.
Se trata de ir cambiando esa percepción que tiene la sociedad sobre el tema. Para ello, se traslada el asunto a la esfera científica. La sagrada libertad de expresión permite hablar de todo, ¿verdad? Luego, emprendido el debate científico, se trata de que esa deliberación científica sea debidamente canalizada. Versados expertos afines a la causa van desplegando un discurso que irá calando en la sociedad. Se abre así la espita y aquello inimaginable se torna radical.

Segundo. Pasar de lo radical a lo aceptable.

En esta etapa juega un papel importante la hierática tolerancia frente a la intransigencia del retrogrado e hipócrita que se opone al debate y a la argumentación.
También en esta etapa, apoyándose en la semántica, se procura el uso de eufemismos que edulcoren la barbarie. Por ejemplo, en el caso del canibalismo, cabe en su lugar el uso del vocablo antropofagia, para que posteriormente derive en otro nuevo creado a medida “antropofilia”. Un término mucho más amigable al oído y que podrá contraponerse en su momento con la “antropofobia” de aquellos que se opongan al nuevo fenómeno, en este caso canibalismo.
Se empieza a hablar y aparece en distintos medios un tema impensable sobre el que la sociedad puede también opinar.

Tercero. Pasar de lo aceptable a lo sensato.

En este punto lo importante es la promoción de ideas que lleguen a justificar el hecho por parte de algunos. Siguiendo con el ejemplo caníbal, se lanzan proclamas en defensa de la libertad de consumo o la necesidad que surge en situaciones extremas.
El lógico rechazo de la gente de la calle opuesta a tal barbaridad, se va convirtiendo poco a poco para la opinión pública en el radicalismo que se opone a la libertad de elección de las minorías.
Expertos se encargan de buscar en el baúl de la historia ejemplos de prácticas semejantes –el canibalismo no es nuevo- y los medios de comunicación amplifican así el comportamiento radical de los enemigos de la libertad.

Cuarto. Pasar de lo sensato a lo popular.

Llegados aquí, y gracias al apoyo de personajes públicos, los medios de comunicación hablan de forma abierta acerca del tema en cuestión, en este caso la antropofagia.
La “antropofilia” forma parte de las noticias y programas de entrevista. Famosos del mundo del arte, música y cultura en general se tornan partidarios e incluso algunos revelan su práctica.
Se humaniza a los defensores y se les presenta como víctimas. Se resaltan sus actos y se promociona el modelo en películas, series de televisión, canciones, redes, etc. La sociedad está ya preparada para escuchar los razonamientos de los defensores. El tema ya ha dejado de ser tabú y se vuelve popular.

Quinto. Pasar de lo popular a lo político.

El último paso, donde se rematan los flecos. Ya se ha llegado al punto en el que se dispone todo lo necesario para la legalización. Previamente, los grupos de presión aparcan su pasividad y acceden al poder. Toman el mando y dirigen acciones que apoyen la propuesta legislativa.
Lanzan encuestas y estudios que ponen sobre la mesa la necesidad de una ley, dada la amplia mayoría de gente que apoya el nuevo fenómeno.
La sociedad admite la propuesta como nuevo dogma. Lo prohibido se convierte en legal y se censura a aquel que discrepa de la nueva legalidad. Y… el canibalismo ya se ha legalizado.

Todo esto que se parece a una novela de Eric Arthur Blair es una realidad que se puede constatar. Si la edad te lo permite, haz un esfuerzo de memoria y sitúate treinta o más años atrás. Recuerda aquello que te rodeaba, lo que marcaba la vida del momento, los principios que regían, lo permitido y prohibido del momento, lo aceptable y lo inaceptable. Cuando lo consigas, sólo entonces, proyéctate a la actualidad y percibe cuantas cosas inimaginables han sido aceptadas como normales sin percatarte de ello.

Nada tiene que ver la evolución de la sociedad con la involución de lo natural. Porque cuando lo natural se manipula se torna artificial.

Que nadie piense que esto se ha producido siempre a lo largo de la historia porque no es así. Nada tiene que ver la evolución de la sociedad con la involución de lo natural. Porque cuando lo natural se manipula se torna artificial.

Los defensores del método pondrán ejemplos históricos evolutivos propuestos por el hombre, como por ejemplo la abolición de la esclavitud o la validación del sufragio femenino, que nadie cuestionará. Pero, no te dejes engañar. La evolución en lo relativo a derechos no ha sido siempre evolutiva. A lo largo de la historia algunos derechos se han perdido, ganado y vuelto a perder. En esto, no hay línea ascendente, más bien dientes de sierra. Además, hay comparaciones que no son válidas fuera de lo relativamente coetáneo. Por otro lado, se puede vender como avance algo más bien retrogrado. Todo es cuestión del marketing que lo acompañe.

El triunfo del sistema “evertoniano” viene dado fundamentalmente por la falta de valores de la ciudadanía. Sólo una sociedad débil en sus principios, de frágil estructura, carente de gallardía y ausente de ideales es vulnerable frente a la sutileza de la manipulación.
Otra vez más el hombre reducido a materia. Como decía un antiguo profesor que tuve: “Toda materia es maleable, sólo debes conocer el grado de calor con el que la tienes que trabajar”

Saludos.

 

 

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6 ideas sobre “La ventana de Overton

  • Luis Angel JG

    Excelente artículo sobre un tema que desconocía y que pone los pelos de punta. Soy más bien joven, pero me voy dando cuenta que muchas cosas son artificiales como dice usted. Parece como si estuvieran creadas en laboratorio.
    Aunque mucha gente no se da cuenta, quiero ser optimista y creo que esto no puede durar. Soy de los creo en la especie humana.

  • libre

    joder yo llevo años viendo todo esto sin saber, que ya estaba sin saberlo, analizado y proyectado..por overton..en estos cambios e sido sensitivo en notarlos..pero la lucha por algo que yo veo lógico y creo que todos tienen que verlo así como la vida de una persona se trunca por una decisión errónea por prejuicios o no procede.” lucha por tu cerebro, que nadie se meta en el”