El manantial, Los que vivimos e Himno 3

El manantial, Los que vivimos e Himno de Ayn Rand

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Las otras tres novelas de Ayn Rand

 

Hola:

Hace unos tres meses descubrí por casualidad a Ayn Rand y devoré en cuatro días su obra cumbre La rebelión de Atlas. Sobre ello ya he escrito, por lo que no voy a reiterarme en las bondades del citado libro, ni en la capacidad de la escritora y pensadora.

Después de esa grata experiencia me propuse completar sus anteriores trabajos: El manantial, Los que vivimos y la pequeña novela Himno.

 

El manantial (The fountainhead) fue escrita a finales de los años ‘30 y publicada en 1943. Representó su primer éxito literario y actualmente son casi siete millones los ejemplares vendidos en todo el mundo.

En principio su publicación no resultó fácil. La novela fue rechazada por doce editoriales que la consideraron “demasiado intelectual y atrevida” y,  una vez publicada, las primeras ventas fueron fruto del boca a boca. Pero, pronto se convirtió en un éxito de ventas, que le aportó la fama y dinero suficiente para afrontar con tranquilidad y sin penuria el periodo de casi trece años de trabajo que le llevó escribir La rebelión de Atlas.

El manantial es otra obra maestra de Ayn Rand. Se trata de una excelente novela, con amplio mensaje filosófico, aunque, sin llegar al que propugna en su sublime y posterior libro.

La novela trata la historia de un joven arquitecto, brillante e intransigente, que no está dispuesto a aceptar lo propuesto por una sociedad acomodada y tradicional, que rechaza el cambio y la modernidad. El protagonista, Howard Roark, es en el fondo un individualista que lucha por la integridad de su trabajo creativo frente a la oposición de toda la colectividad. Una lucha contra el convencionalismo, que le procurará arduos problemas a los que deberá enfrentarse desde la firmeza de sus convicciones. Se trata, según palabras de Ayn Ran, de mostrar al hombre ideal, al hombre como debe y tiene que ser.

El propósito de Ayn Rand era plantear una defensa del individualismo frente al colectivismo, en menor medida de como lo hace en La Rebelión de Atlas, ya que no lo relaciona con la política sino con la conciencia del hombre. En el relato quedan plasmadas las motivaciones y premisas psicológicas que proyectan el carácter individualista y el colectivista.

Junto al protagonista, cabe resaltar otros cuatro personajes: Dominique Francon, Peter Keating, Gail Wynand y Ellsworth Toohey

Dominique Francon es la heroína de la novela. Defiende el idealismo y adora la grandeza del ser humano, su creatividad y su heroicidad. Sin embargo, su conflictividad interior le sugiere que sus ideales están condenados al fracaso, ya que la mediocridad dirige el mundo. Antes que presenciar el sufrimiento y la derrota optaría por la destrucción o una muerte por compasión. Su pasión la inclinará a tratar de destruir la carrera de su amado con tal de no verle perecer.

Peter Keating es el compañero de estudios, el amigo. Alguien totalmente opuesto a Roark. Condescendiente con lo establecido, ambiciona fama y riqueza; dispuesto a conseguirlas como sea, manipulando cuanto haya que manipular con un único objetivo. Para los modelos convencionales, Peter Keating es el arquetipo de egoísmo.

Gail Wynand es un afamado editor, dueño de un poderoso medio de comunicación. Hecho a sí mismo, de la nada, fue creando su vasto imperio. Aunque valora y aprecia la grandeza de las cosas, no tiene prejuicios en alimentar el hambre de su público mediante la vulgaridad y el sensacionalismo que vuelca en los titulares. Sus periódicos están para crear opinión e influencia sobre la sociedad. Ese es su poder…

Ellsworth Toohey trabaja como columnista en el periódico de Wynand. Es un afamado crítico de la sección de arquitectura, con poder e influencia para alterar la carrera de cualquier arquitecto. A pesar de reconocer la mediocridad de Keating frente a la genialidad de Roark, potenciará la del primero y destruirá la del segundo. Defensor a ultranza del altruismo, propugna el auto-sacrificio y el servicio a los demás.

La novela fue llevada al cine de la mano de King Vidor, con Gary Cooper y Patricia Neal como protagonistas. Aunque el guion fue supervisado por la propia Rand, esta no quedó satisfecha del resultado. Lógico por cuanto el mensaje filosófico queda bastante diluido y falto de garra. Tampoco el papel de joven arquitecto parece ser el más adecuado para la madurez de Gary Cooper. A pesar de ello, la película salva los muebles debido a la maestría de Vidor. En cualquier caso mi consejo es leer antes el libro.

 

Los que vivimos (We the living) es su primera novela editada en Estados Unidos el año 1936. Al igual que El manantial, también fue rechazada por varios editores antes de ver la luz. Una novela de la que se han vendido más de tres millones de copias.

La autora cuenta su sorpresa ante la cantidad de intelectuales y políticos estadounidenses que en aquellos años aceptaban, e incluso entendían, de manera generalizada el avance del comunismo y el fascismo en Europa. Fue esto lo que la motivó a escribir sobre el colectivismo, del que ella escapó, a través de una historia en la que tres jóvenes se sacrifican por un estado todopoderoso.

La novela se desarrolla a principios de 1920, donde una estudiante de ingeniería, hija de una acomodada familia que lo fue en época de Nicolás II, se enamora de un héroe zarista. Ambos ven atrapado su futuro en un estado comunista que antepone el sacrificio individual por el bien de la colectividad.

Vivir significa dedicarse con pasión a la propia vida en busca de la felicidad. En un régimen estatista las personas pierden su ambición, dejan de lado la alegría, por la mera necesidad de sobrevivir, y sus almas se pliegan.

Una historia de amor convulsa donde la situación, que exige triangulación, añade un segundo hombre, hasta que ambos se destruyen, uno por incapacidad y el otro por desilusión. Y al final… la heroína, ¿podrá desafiar el poder del Estado?

Un retrato de la Rusia estalinista en la que el hombre no tiene derecho a existir por sí mismo, ya que es propiedad colectiva. La lucha del individuo frente a los dictados del Estado.

La novela dramatiza los males del colectivismo y muestra cómo se asfixia la ambición personal de los mejores individuos. El fracaso de la iniciativa, la pérdida de ambición, el sacrificio individual frente a la maldad del colectivismo.

Rand escribió Los que vivimos, para dar a conocer las miserias del comunismo. Para que cualquier persona supiera lo que significa tratar a las personas como animales de sacrificio y gobernar por la fuerza física. Para entender que cuando el éxito se mide por la inmolación de los individuos para con la sociedad, los profesionales más ejemplares son necesariamente los que desean participar en el asesinato en masa.

 

Himno (Anthem) fue publicada por primera vez en Gran Bretaña el año 1938, debido a que los editores americanos de aquella década, simpatizantes del colectivismo, se negaron a su publicación. Posteriormente en 1946 apareció una versión americana  ligeramente revisada por Ayn Rand. Las primeras ediciones en español llevaron como título ¡Vivir!

Fue su segundo trabajo. Se trata de un relato corto, escrito en el verano de 1937, compaginado con las primeras anotaciones de El Manantial.

Himno plantea la distopía de un nuevo mundo. El progreso de la sociedad ha generado que las personas vivan como autómatas, bajo un régimen autoritario, donde el nosotros está por encima del individuo. Toda expresión al individuo, al yo, ha sido eliminada. La propiedad no existe, la opción individual está vedada, el amor resulta prohibido por pecaminoso y la obediencia a la colectividad se arraiga desde la niñez. El nosotros siempre, el yo nunca.

Se trata de la rebelión de un hombre contra una sociedad colectivista y totalitaria. La historia de un joven  que vive en un futuro sombrío, cuyo anhelo es entender el porqué de las cosas, en un mundo donde se penaliza el pensamiento y en el que la ciencia y la tecnología han retrocedido al primitivismo. En el fondo un canto al yo del hombre, al ego.

Aunque es la menor de sus obras, resulta interesante por algunos de sus pasajes y señales. Las pocas páginas se digieren con rapidez y de forma amena. Una novela recomendada para aquellos que deseen adentrarse y conocer el mensaje filosófico de la autora.

Saludos.

 

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