Preparando el incesto que viene 4

Lot y sus hijas de Hendrick Goltzius (1616)

Difunde sin miedo

¿Cuánto falta para que se legalice el incesto?

 

Hola:

En 1980 se estrenaba en España la película “El divorcio que viene” dirigida por Pedro Masó. Con guion del propio director y de Rafael Azcona, la cinta muestra en clave de humor las peripecias de un hombre casado que se enamora perdidamente de la mujer de su mejor amigo. Ello da pie a que el filme retrate el ambiente de descontento matrimonial que ambas parejas viven. En el fondo subyace el ansia que todos tienen por la aprobación de una futura ley de divorcio.

Pero, no es mi intención hablar de esta película que, salvo en lo referente al campo interpretativo, es bastante mediocre, sino de la oportunidad del momento. Así, un año después se aprobaría en España la norma conocida como ley del divorcio. Durante años se había ido preparando a la sociedad española para que asimilara el hecho como normal, a la vez que necesario. Y así fue. La otrora católica y conservadora sociedad española percibió como necesidad la puesta en marcha de una ley que facilitara la separación legal de aquellas parejas que habían perdido el amor mutuo de antaño. Es cierto que aquella Ley era bastante exigente, pero tampoco se puede negar que sirvió de ariete a posteriores flexibilizaciones, que han convertido el matrimonio en un mero contrato sinalagmático que a poco o nada compele y que cualquier parte puede anular en todo momento.

Hace unos meses escribí un artículo que titulé La ventana de Overton en el que refería cómo es posible cambiar los hábitos de la sociedad, haciendo que esta vea como hechos normales aquellos que tiempo atrás consideraba como impensables e incluso como aberrantes. El pasado siglo está lleno de ejemplos, desde los más tímidos hasta los más osados. Tras la II Guerra mundial, los años ’50 encarnan el inicio de una nueva cultura, toda una revolución que el marxismo cultural se encargaría de ir calando en la colectividad y que se encimaría con el Mayo Francés. La nueva sociedad de la época, ávida de información, se apoya en los medios de comunicación y, como no, estos junto a la joven televisión se prestan a la tarea de alabar los cambios, que se producen como algo bueno, esperado y deseado por todos. Son tiempos de bonanza económica, de novedades  tecnológicas y de la moral relativa que abonará el terreno a los hacedores de la ingeniería social.

En los últimos diez días dos medios digitales de amplia difusión han publicado, a modo de publirreportaje, sendas noticias relacionadas con el incesto.

Sin evolución no hay futuro. Un mundo anclado perecería en su propio inmovilismo. Es cierto, la sociedad se alimenta del progreso y el hombre como integrante de ella colabora en ello, poniendo de su parte todo el intelecto de que dispone. Ahora bien, no siempre la evolución se trasforma en progreso.


Este contenido sólo está disponible para suscriptores.
Acceda al área de miembros y regístrese.
No tiene ningún coste, y podrá acceder libremente a todos los contenidos.
Regístrese


Difunde sin miedo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

4 ideas sobre “Preparando el incesto que viene

  • Robbyn

    Interesante reflexión acerca del incesto. Por desgracia los medios de comunicación no hacen suficiente hincapié en los daños irreparables que ocasiona en aquellas personas que han sufrido el acoso, abuso y violencia en su adolescencia por parte de familiares. Algo que no se denuncia la mayoría de veces. Muy extendido en países, digamos subdesarrollados, y en menor medida en otros más avanzados.

  • Romina

    Le felicito por la entrada. Que poco se habla de este tema de manera seria. Yo he sufrido abuso de mi padrastro cuando apenas había cumplido los 13 años. Fue tanto el miedo que no me atrevía a decírselo a nadie, ni tan siquiera a mi madre. Fue algo tremendo que duró casi 3 años. Durante ese tiempo estuve a punto de suicidarme un par de veces. Cada noche pedía a Dios que hiciera desaparecer a ese hombre, que lo matara. Por suerte, un día vino la policía y se lo llevó. Luego supe que la detención se debía a un delito de drogas. Han pasado bastantes años y todavía me hundo al pensar en aquellos momentos en que era manoseada y obligada a tocar sus partes. Algo que estoy segura me acompañará en forma de pesadilla el resto de mi vida.

    • T.McARRON Autor

      Apreciada lectora:

      Gracias por su testimonio. Desde aquí le envío mi solidaridad. Mucho ánimo y espero que, con la ayuda de Dios, logre superar ese doloroso trance.

      Saludos cordiales.