Preparémonos y luchemos contra la censura en Internet


Difunde sin miedo

Era algo que más de uno veíamos venir. Al poder, sea del color que sea, siempre le ha molestado la libertad. Desde la aparición de la imprenta, la libertad de expresión ha sido como un molesto grano para el poder. Algunos pensaban que eso era cosa pasada, que la Revolución francesa había acabado con el absolutismo y a partir de entonces todo era miel sobre hojuelas. Pero la historia nos demuestra que no fue así.

Luego, los más bonachones pensaron que tras la II Guerra Mundial se había dado el gran salto hacia la liberación. La democracia se había afianzado en medio mundo, y en consecuencia la libertad estaba garantizada. Nuevamente los cálculos estaban mal hechos. Tan mal se hicieron, que algún que otro contemporáneo se dio cuenta de ello. Lo que Orwell escribió en 1948 se está reeditando al pie de la letra.

Por mucho que lo quiera enmascarar el poder, o lo que es igual la élite que nos gobierna, nos quieren subyugar. Tómese la palabra en todo su significado, porque hoy día, no hacen faltan cadenas para ser esclavo. Hoy se obedece sin tener consciencia de ello. Hoy se admite la mentira sin pararse a pensar si es verdad. Hoy ni tan siquiera nos planteamos nuestro destino. Vivimos con la obsesión de disfrutar al máximo el presente, obviando que este apenas existe, y que lo único que de verdad se disfruta es la ilusión del mañana, de lo que está por llegar. Pero, ¿dónde ha quedado eso que se llama proyecto en común?

Al poder, sea del color que sea, siempre le ha molestado la libertad. Desde la aparición de la imprenta, la libertad de expresión ha sido como un molesto grano para el poder.

Hace 20 años, cuando Internet andaba en pañales, muchos nos percatamos de la importancia del avance tecnológico. Nos parecía que por fin el mundo alcanzaba la auténtica libertad; aquello se parecía al Edén de las licencias. Por fin los ciudadanos podríamos expresar nuestros pensamientos sin pasar por ningún tamiz. De nuevo, graso error. El nuevo siglo comenzaría atacando nuestras libertades, aunque para ello fuera necesario acabar con la vida de miles de personas. Reflexionemos, porque a partir de 2001 ya nada fue igual. Todo tan cercano, y a la vez tan lejano. Ahí lo dejo, ya que el motivo de este artículo no es hablar de Torres Gemelas, ni de atentados, ni tampoco de falsas banderas.

Los que me conocéis sabéis que nunca tomo como propio lo que es de otro. Copiar sin más, sin siquiera mencionar al autor, además de injusto me parece del todo indigno. O sea, el texto que reproduciré a continuación no es mío, la traducción si, y pido anticipadamente disculpas por si no fuera del todo correcta.

Su autor es un estadounidense que ha creado una red social, de código abierto, alternativa a las que padecemos. Digo lo de padecemos, porque los que escribimos en estas nos vemos sometidos al capricho de sus dueños, que a su vez están a las órdenes de la élite que nos dirige. Lo de código abierto es muy importante, porque implica libertad.

Quien lo escribe es Andrew Torba. Por otro lado, CEO de GAB, que es la red social a la que he hecho referencia. En su escrito, Andrew reseña el peligro que corremos por estar en manos de las grandes tecnológicas, que saben todo de nosotros y, a la vez, no permiten que nadie se rebele. Los que estorbamos, sobramos, y a los que sobran se les expulsa.

La tiranía de la Big Tech debe detenerse a toda costa. Y la única manera de que eso suceda es que salgamos de sus bases de datos y panópticos digitales.

Para no hacer excesivamente extenso este artículo, extraeré lo que a mi entender merece mayor atención. Antes de empezar, os chocará, como a mí me ha chocado, que el relato no es ajeno a lo que sucede en España. Cosas del globalismo, supongo. Ahora, voy con el escrito de Andrew.

 

«Luego vinieron a por los cristianos»

«Cuando en agosto de 2016 comencé Gab.com, mi idea fue crear una red social donde la bandera fuera la libertad de expresión, y no existiese ningún tipo de censura a las ideas. Y lo hice por varias razones. En ese momento vivía y trabajaba en Silicon Valley y, como partidario del cristiano Trump, estar en una de las ciudades más radicalmente izquierdistas del mundo supuso para mí sentirme aislado, subordinado a la mayoría reinante, fuera de mi contexto.

» Vi cómo me trataban los demás, poniéndome en la lista negra por apoyar a un candidato político que no les gustaba, y situado socialmente como ese otro que proclama su fe en Jesucristo. Mi temor era que algún día los tiranos y fanáticos nihilistas, ateos y transhumanistas de Silicon Valley vinieran por los cristianos. Y al final, ese día ya está aquí.

» Los izquierdistas, como desesperados, andan pidiendo que se derriben las estatuas de Jesús. Los cristianos, por el hecho de declararse, están siendo despedidos si publican versículos de la Biblia en las redes sociales. A su vez, los cristianos están siendo expulsados de los lugares que alquilan por apoyar los tuits de Charlie Kirk (fundador de Turning Point USA en 2012). Aquellos que predican el Evangelio en la calle son arrestados. Pinterest censura versículos bíblicos y términos cristianos. En China, los cristianos que se unen o registran en Zoom, son arrestados por el PCCh.

Este proceso de censura y tiranía tecnológica se está acelerando tan rápidamente que es difícil seguir el ritmo.

» Sin embargo, no es necesario ser cristiano para preocuparse por lo que está sucediendo. La tiranía de la Big Tech debe detenerse a toda costa. Y la única manera de que eso suceda es que salgamos de sus bases de datos y panópticos digitales.

» Repasemos la última semana de censura en Internet y la tiranía de la Big Tech:

  • Google censuró el sitio web ZeroHedge y advirtió a The Federalist.
  • TMZ eliminó su sección de comentarios por censurar el “discurso de odio”
  • VDARE está perdiendo su registrador de dominios.
  • El escritor Gavin Mcinnes fue expulsado de YouTube.
  • GAB fue incluido en la lista negra de VISA.
  • Amazon censuró varios libros del escritor E Michael Jones.
  • La articulista Katie Hopkins fue baneada en Twitter.
  • Twitter también suspendió definitivamente la cuenta de @CarpeDonktum.
  • También Twitter censuró uno de los tuits de Trump.

» Todo este proceso de censura y tiranía tecnológica se está acelerando tan rápidamente que incluso para mí es difícil seguir el ritmo. Lo que sé es que Gab.com está creciendo. Tiene las cicatrices de la batalla que demuestran que defendemos la libertad de expresión a toda costa. Incluso podemos presumir de estar vetados en las dos tiendas de aplicaciones móviles, Android y Apple. Y, a su vez, encontrar proveedores de alojamiento múltiples resulta toda una odisea.

» Como cristiano, uno de los factores más motivadores que me llevan a continuar la labor es proteger y preservar la capacidad de compartir el Evangelio y hablar abiertamente sobre Jesucristo. Mucho me temo que algún día, a no mucho tardar, este será el último lugar donde esto suceda.

En Gab.com tienen cabida todas las opiniones. De hecho hay ateos, paganos y agnósticos, que simplemente quieren hablar con libertad.

» Con todo, Gab.com no es un sitio web cristiano, aunque esté dirigido por un cristiano, que no tiene miedo de decir la verdad con valentía. Aquí también tienen cabida y de hecho hay ateos, paganos y agnósticos, que simplemente quieren hablar con libertad, lejos del ojo vigilante y el puño de hierro de Silicon Valley. Aquí damos la bienvenida a todos».

Habrá que poner manos a la obra, Andrew.

Saludos.

gab.com/Limiste

 


Difunde sin miedo

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